viernes, 19 de agosto de 2011

“¿Por qué te quieres casar, si así estamos bien?”


No sé si es porque acabo de rebasar la treintena y se trata de una nueva etapa vital, o simplemente me sobra demasiado tiempo para pensar. En estos días me he planteado seriamente por qué las chicas tenemos cierta querencia por el matrimonio cuando nuestras relaciones adquieren visos de estabilidad, y por qué el sector masculino es un poco más reticente, hablando en términos generales, claro.

Lejos de convicciones y convenciones religiosas, el matrimonio es una relación jurídica entre dos seres adultos que comporta derechos y deberes. Más allá de su visión romántica, lo cierto es que implica la firma de algo más que “Unos simples papeles”, como tendemos a oír según la parte que le toque opinar. Creo que este es uno de los motivos por los que las mujeres suelen querer contraer matrimonio transcurrido entre dos y tres años de noviazgo, también es la razón por la que los hombres prefieren esperar más y dejar pasar el evento hasta cerca de cinco con esa frase de “¿Por qué te quieres casar, si así estamos bien?”. Esta es a su vez la explicación que yo encuentro a las rupturas que se producen en matrimonios recién formados pese a haber tenido a sus espaldas un largo tiempo de relación e incluso convivencia. 

La rúbrica de los papeles imprime cierta presión que nos afecta aunque sea de manera inconsciente, no cambia las relaciones, sino que acentúa el estado en el que se encuentren. El matrimonio fortalece las uniones que pasan por un buen momento y acrecienta problemas existentes cuando las cosas no van bien. Capítulo aparte merecerían las relaciones que acaban en boda por el mero hecho de cumplir con un paso más en trayectorias vitales sin grandes expectativas que siguen este orden: infancia, estudios primarios, trabajo a partir de los 18 años, piso a los 20, noviazgo, matrimonio e hijos antes de la treintena… ¿y después qué?, me preguntaría yo… 

Superada la moralina que veía con malos ojos la convivencia bajo el mismo techo de la pareja sin haber contraído matrimonio, este se sigue produciendo. El 2009 fue el primer año en el que el número de matrimonios civiles (94.993) superó al de los celebrados por el rito católico (80.174)[i], incrementándose la distancia entre ambas cifras en el 2010, según los datos de Instituto Nacional de Estadística (INE).

Aunque para sentirnos princesas por un día con vestidazo, incluso corona y gran celebración, ya no es necesario casarse religiosamente, el peso de la tradición sigue siendo fuerte en comunidades autónomas y provincias del interior peninsular con sociedades más conservadoras. Contrariamente a la tendencia nacional, en Cuenca en el 2010 se celebraron 332 matrimonios por el rito católico[ii], 286 por el exclusivamente civil. En Castilla –La Mancha se celebraron 4.040 matrimonios por el rito católico y 3.173 por lo civil. En España en el 2010 se materializaron un total de 170.815 matrimonios, de ellos 69.576 fueron católicos y 98.439 civiles.

Hay tantos motivos como personas para explicar las causas de los divorcios o separaciones hoy en día. Una ruptura no es un fracaso, sino una nueva oportunidad que da la vida para encontrar el verdadero amor y, lo que no es menos importante, la estabilidad emocional y sentimental. Da igual la edad en la que suceda. En estos casos, más que en ningún otro, se hace cierta la frase de que en una vida hay muchas vidas.


[i]http://www.elpais.com/articulo/sociedad/natalidad/Espana/cae/decada/alza/elpepusoc/20100622elpepusoc_3/Tes
[ii] http://www.ine.es

martes, 9 de agosto de 2011

Soy una yonki de la televisión


Soy una yonki de la televisión, lo reconozco. Me enganché desde la infancia, pese al interés que siempre puso mi madre en limitarme las horas de consumo por miedo a que me produjera más perjuicio que beneficios. Pero tanto esfuerzo no fue suficiente y la caja tonta sigue siendo uno de mis entretenimientos preferidos. La tele es como los perros de razas peligrosas, su nocividad solo depende de la pericia o “competencia” de quienes los manejan. 

Que los programas de televisión con mayor audiencia sean el fútbol, las telenovelas, los contenidos de corazón y las películas es algo que nos debe llevar a la reflexión. No es casualidad tampoco que los informativos den escasas noticias buenas, aunque las hay, que los espacios más concurridos por los telespectadores sean los deportes o el tiempo, que todo lo que proyecten las noticias sean tragedias y relatos que adelantan poco menos que el fin del mundo. Durante mucho tiempo se ha mantenido el debate sobre quién es el culpable de que la “Telebasura” sea la nota dominante en todos los canales. Después de muchos años como consumidora televisiva he llegado a la conclusión de que la audiencia manda, España es así, no hay más. 

Vemos la tele fundamentalmente para entretenernos, reírnos, agudizar nuestro sentido del cotilleo, buscar el morbo de las desgracias ajenas o marcar blancos en los que descargar las iras de nuestra existencia para olvidar los sinsabores cotidianos. Esto no tiene nada de malo, no debemos sentirnos culpables porque forma parte de la condición humana. El problema aparece cuando no vemos ni comprendemos más realidad que la que nos presenta la televisión, y hacemos de ella nuestra religión y nuestra Biblia. Aunque pueda resultarnos extraño, eso sucede debido a, perdón por generalizar, nuestra falta de cultura y fallido sistema educativo. La televisión no es ni más ni menos que el reflejo de nuestra sociedad, algo parecido a lo que ocurre con los anuncios publicitarios.

Que Belén Esteban, oriunda del barrio madrileño de San Blas, se haya transformado en un fenómeno televisivo tiene pase, pero que los españoles supuestamente la convirtieran en la tercera fuerza política del país si hubiera elecciones (aunque a mucha distancia de PP y PSOE) ya es algo que deberíamos hacernos mirar. Estos datos provienen de una encuesta encargada  hace meses por Telecinco, que acaba de renovar por tres años más a la colaboradora de Sálvame[i], según algunas fuentes por cerca de 2 millones de euros al año. 

Aunque las conclusiones del sondeo haya que cogerlas con pinzas, probablemente en algo se aproximen a la realidad, pero no por méritos de la Esteban, sino por lo mucho que ha empeorado el panorama político. Veremos qué pasa el 20 de noviembre en las elecciones generales y el análisis necesario de los resultados teniendo en cuenta el acoso de las agencias de calificación a España, las propuestas presentes y ausentes de unos y otros, y la acción difusa del 15 M que aún queda por concretar su futuro más allá de las manifestaciones y las concentraciones callejeras. La política tiene mucho en común con ciertos planteamientos televisivos, esto se hace más que evidente con iniciativas como la que prepara Telecinco para la cadena Cuatro, un Talent Show para descubrir a jóvenes políticos.[ii]

Sigamos hablando de la tele, espejo de este mundo en el que vivimos. Como decíamos antes, nos echamos las manos a la cabeza cuando vemos que una cadena de televisión basa sus contenidos en historias del corazón o la víscera sin apenas contrastar. Se llenan horas y horas catódicas con personas anónimas que cuentan episodios inverosímiles y casi ridículos relacionados aunque sea de refilón con algún famoso. Ya no hay crónica social, pero no importa, la audiencia sigue creciendo. Ya no cuentan apenas los profesionales preparados, solo es necesario enseñar mucha pierna y mucho escote para alcanzar una silla de colaboradora, es la versión moderna de mis queridas “Mamachicho”. Telecinco tiene la asombrosa capacidad de retroalimentarse creando y destruyendo sus propios personajes.

Me gusta la tele, disfruto la tele, consumo muchas horas de tele. Me duele ver en qué se está convirtiendo, pero no debemos olvidar que la audiencia manda.


[i] http://www.larazon.es/noticia/8593-una-encuesta-revela-que-belen-esteban-seria-hoy-la-tercera-fuerza-politica
[ii] http://www.vertele.com/noticias/telecinco-prepara-una-operacion-triunfo-de-politicos/