Antes de señalar con nuestro dedo acusador a un friki, deberíamos preguntarnos si nosotros formamos parte de ese grandioso sector social, que no clase, que crece por momentos. Sí, lo creo firmemente, todos llevamos dentro un friki, un raro, un/a tipo/a que hace cosas extrañas cuando no le ven, y cuando sí.
El concepto proviene del vocablo inglés “freak”, incluso existe la “Frikipedia”[i]. Desde sus orígenes ha evolucionado mucho, su precedente data de la primera mitad del siglo XIX[1]. El término adquirió cierta popularidad al convertirse en la denominación de un grupo de seguidores enfervorecidos de la serie Star Trek. Pero su extensión a las masas llegó con la película “La Guerra de las Galaxias”, una legión de fans hicieron del film y su estética casi una religión[ii]. Hoy en día la distancia entre un friki y una diva del pop está delimitada por una línea tan fina que asusta.
Los frikis están (estamos) por todas partes, no sabría decir si es porque verdaderamente aumenta su número con aquello de que es “de lo más in” ser extravagante, o porque esta denominación se aplica a diestro y siniestro para casi todo sin comprobar si verdaderamente se cumplen los requisitos de esta condición singular.
Lo cierto es que Facebook, Tuenti, Twitter, los foros, blogs y demás plataformas de comunicación personal se han convertido en auténticos nidos de frikis, delatores de nuestra verdadera personalidad. Hay quienes no son conscientes de ello, y hay quienes siéndolo, incluso lo disfrutan. Estamos gente para todo. Eso sí, debemos ser conscientes de que si hemos decidido buscar o cambiar de trabajo, los procesos de selección actualmente tienen mucho más en cuenta nuestro rastro en internet que el currículum que concienzudamente hayamos podido preparar con todos nuestros datos académicos, nuestra experiencia laboral en la que solemos poner hasta los meses de vendimia con el afán de rellenar, y los innumerables cursos que realizamos de manera obsesiva para sumar puntos. Recuerde, todo lo que hacemos a través de internet queda registrado, y los “captadores de talentos” se fijan mucho más en nuestro verdadero yo proyectado en la red de redes que en lo que premeditadamente queremos contar de nosotros mismos a través de un currículum.
Reconocerse a uno mismo como un “friki” cuesta al principio, pero siempre habrá alguien que nos saque del letargo a través de la mofa cuando nos pillen en un renuncio. No se empeñen en ocultarlo, simplemente asúmanlo porque nuestro Facebook nos delata. Basta enlazar una determinada canción o poner en el estado de nuestro perfil un leve desahogo por un mal día.
Si les sirve de consuelo, sepan que ser perfecto o intentar parecerlo, además de quitarnos mucho tiempo, da como resultado una persona aburrida.
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Friki
[i] http://www.frikipedia.es/friki/Portada
[ii] http://elblogdelemperador.wordpress.com/2009/05/15/guerras-de-frikis-star-wars-vs-star-trek/