sábado, 30 de julio de 2011

En una vida hay muchas vidas. ¿Cómo afrontar el paro?

“En una vida hay muchas vidas”, esta es la frase que mi sabia madre siempre me recuerda cuando vienen malos tiempos. Y tiene razón, el ser humano es tan complejo y tan sencillo a la vez que es capaz de desarrollar varias existencias. Hay quienes las experimentan de forma simultánea, como mi amiga de la infancia Sandra Paola, cuya personalidad es totalmente opuesta a la mía pero me produce fascinación y admiración. Paola es capaz de fraguar vínculos en varias ciudades al mismo tiempo, disfrutando de episodios únicos e independientes entre sí con personas distintas en cada punto geográfico. Sin ella saberlo, e incluso sin pretenderlo, me enseñó muchas cosas valiosas a lo largo del año que coincidimos en Tarancón (Cuenca), ciudad en la que por el momento me hallo. 

Yo pertenezco a ese grupo de seres humanos que pasamos una etapa – vida – después de otra, disfrutando al máximo de los buenos momentos, aprendiendo todo lo posible de los que no lo son tanto. 

El 27 de junio de 2011 fue un punto de inflexión que marcará mi camino de manera determinante, pero no definitiva. Hace un mes pasé a formar parte de la empresa de Zapatero, no lo hice precisamente como funcionaria. Después de 12 años de actividad laboral constante, y cerca de 10 horas diarias de media de trabajo encerrada entre los muros pedregosos de 50 centímetros del despacho (incluyendo muchos fines de semana y festivos), vino el parón. 

¿Cómo asimilar esta nueva situación? Haciendo uso de la paciencia, una cualidad que nunca me caracterizó, así que esa fue la primera lección que tuve que aprender. El segundo escalón fue analizar con claridad y frialdad todo lo sucedido en la etapa precedente, intentando desechar definitivamente, válgame esta visión maniquea de la vida, lo malo y a los malos, quedándome solo con lo bueno y los buenos, ¡qué tarea más difícil esta!. 

Lo siguiente era averiguar hacia dónde dirigir mis pasos laborales, andaba confusa y desorientada ante este nuevo reto que me había planteado la vida, viviendo en un pueblo de poco más de 17.000 habitantes con una escasa actividad mediática que parecía también haber entrado en crisis se me presentaban pocas opciones. Había que salir de aquí, pero ¿Cómo y a dónde después de tantos años?. 

Pensaba que acabar en el paro era un fracaso, el final. Mi querido Roberto me demostró que esto no había hecho más que comenzar, que a mis 30 años este punto y seguido en verdad suponía nada más, y nada menos, que el empujón que necesitaba para reorientar mi camino, salir al exterior y abrir horizontes mentales y laborales. Tantas horas de trabajo, esfuerzo y estudio pasados y presentes no podían caer en saco roto.

Una vez aclarado que tenía que decirle al mundo “¡Hola, estoy aquí. Tengo "talento", quiero que me contrates!” venía otro problema, demostrar "Que yo lo valgo". Saber que cada año salen de la facultad cerca de 3.000 licenciados en Periodismo y que para unos 30.000 puestos de trabajo estamos cerca de 68.000 profesionales[i], no era nada alentador. Pero hay que luchar, el “No” ya lo tengo, ahora voy a por el “Sí”. 

Quien menos podía imaginar me cerró la única puerta que había en todas las narices. Pero también de manera inesperada apareció quien me abrió una ventana maravillosa por la que empezaron a entrar los primeros rayos de sol en plena oscuridad. Ese pequeño hueco que hizo en mi pared Francisco Loriente se ha convertido en un gran balcón con vistas al infinito mar. Gracias a él volví mi mente y mi currículo más funcionales y prácticos. Con sus indicaciones me sumergí de lleno en Twitter, Linkedin y el mundo de los blog, en unas y otras redes sociales estoy descubriendo grandes cosas e interesantes gentes, como Francisco Alcaide, Alfonso Alcántara, Pablo Sammarco o Gosia Pajak.

No hay recetas mágicas para afrontar el paro, es tan tópico como real que cada persona es un mundo. Difícilmente los trabajos vienen solos, aunque bien es cierto que conozco algunas excepciones. Quizás lo más valioso sea encontrar a alguien que te guíe hacia tu verdadero camino profesional, un tránsito nada fácil pero apasionante en el que deberás saber rodearte en lo más cercano de las personas adecuadas. Nada, ni nadie, que reste en lugar de sumar a nuestras vidas merece la pena. Esto también es recomendable para nuestro ámbito más personal.

Mentiría si dijera que aún no hay algún día de bajón en el que he visto todo negro. Pero entonces miro a mi alrededor y me doy cuenta de que existe un mundo lleno de oportunidades para explorar que antes no alcanzaba a ver. Tarde o temprano encontraré mi sitio, es tan solo cuestión de tiempo, a ti te sucederá lo mismo. 

Ante todo, confía en ti, reconoce tus puntos débiles y conviértelos con humildad en fortaleza. Trabaja a conciencia tu formación y deja volar tu imaginación y creatividad. No cejes en tu empeño por muy cuesta arriba que se pongan las cosas, la vida es una carrera de fondo en la que gana el que más aguanta.

Y para acabar, os dejo esta canción de María Rozalén, que ayer actuó en el Festival Multicultural Caño-On en Tarancón (Cuenca), a unos 80 kilómetros de Madrid por la A-3. Esta noche es la última jornada, no os la perdáis.

Escuchad atentamente la letra, y disfrutad de su voz. Intentaré poner en breve el vídeo de la actuación de anoche, mientras tanto, os dejo este enlace. "Hay que aprender a reir, aunque las cosas no quieran salir".



[i] http://www.prnoticias.com/index.php/component/content/article/59-prensa-pr-/10062555-el-periodismo-colapsado-hay-el-doble-de-periodistas-que-el-mercado-puede-absorber