domingo, 5 de agosto de 2012

Comunicar en tiempos de crisis, II parte


Si hablamos de comunicar en tiempos de crisis no podemos pasar por alto la política y la economía.
Los mercados, entes abstractos guiados por previsiones emocionales más que reales[i], especulan con dinero y se lo prestan a los gobiernos para que estos puedan seguir funcionando. Hace unas semanas perdieron la confianza en España. En consecuencia, no soltaban ni un euro, quedándose el país con un gran problema para poder pagar sus gastos mensuales, tanto, que el Gobierno está a punto de pedir ser rescatada por Europa. Nuestra proyección y nuestras arcas están tan mermadas que quienes nos suministraban dinero hasta ahora piensan que no somos capaces de pagar la deuda, ni mucho menos sus correspondientes intereses. Y no es para menos, nos sube lo que nos tiene que bajar, tal es el caso de la prima de riesgo, y nos baja lo que nos tiene que subir, la bolsa, por ejemplo.

La imagen de un país se traslada a través de un conjunto de factores que hay que cuidar mucho, parece ser que no lo estamos haciendo así. La actitud del Gobierno, que asegura verse obligado a hacer todo lo contrario a lo que prometió en campaña electoral; que en otras ocasiones afirmaba que nadie le había presionado para hacer los recortes, sino que más bien era él quien había hecho fuerza en Europa; que aprueba los Presupuestos Generales más austeros de la historia y quince días después no valen porque se anuncian recortes aún más duros… no ayudan nada. Si, además, atendemos a los líos de nuestra Casa Real, los casos de políticos de todos los partidos imputados por corrupción, los escándalos de las “Vacaciones caribeñas” en el seno del Consejo General del Poder Judicial y la escasa confianza de los ciudadanos hacia quienes les representan en la Administración... la cosa parece tener difícil remedio.

Estos días estamos de Olimpiadas, en algo más de una semana España solo ha logrado tres medallas, ninguna de oro. Hasta ahora el deporte era nuestro mayor activo de cara al exterior (esto sería tema para otro debate más profundo), pero en los Juegos Olímpico de Londres nuestros equipos no están teniendo mucha suerte. Si esto se antoja feo, peor es nuestra ropa. Sí, habéis leído bien, los atletas españoles han estrenado una equipación diseñada por una empresa rusa (Bosco Sport)[ii] con el gusto distraído. Es más que probable que en su elección por parte del Comité Olímpico Español (COE) haya pesado mucho el hecho de que nos la han regalado, ya sabéis, estamos en crisis. 

La imagen es fundamental si un país quiere tener proyección en el exterior. Esta cuestión no le es ajena al Gobierno, pues ha creado recientemente el cargo de Alto Comisionado para la Marca España (que, además, es el Vicepresidente de Inditex, la empresa a la que pertenecen firmas como Zara)[iii].
A veces es mejor invertir un poquito más de dinero para obtener una mayor rentabilidad, el prestigio en plena era especulativa es un valor en alza mayor que el dinero. En España tenemos muy buenos diseñadores, y precisamente la moda tampoco está pasando por su mejor momento, la relación entre nuestras firmas y el COE podría haber beneficiado a ambas partes si hubieran colaborado en estos Juegos Olímpicos de Londres. 

Varios países de Europa lo han entendido así, sus deportistas lucen diseños de sus creadores más prestigiosos. Por ejemplo, a EEUU le viste Ralph Lauren; a Italia, Giorgio Armani y Prada; a Jamaica, Puma con los diseños de la hija de Bob Marley; y a Gran Bretaña, Adidas diseñada por Estella Mc Cartney.[iv]
En España es posible que la crisis no solo sea solo económica, política y social, que ya es bastante. Estoy convencida de que también andamos escasos de ideas.



[i] http://economia.elpais.com/economia/2012/07/24/actualidad/1343156331_479778.html
[ii] http://www.abc.es/20120504/estilo-moda/abci-uniforme-juegos-olimpicos-201205042225.html
[iii] http://www.abc.es/20120712/espana/abci-marca-espana-toma-posesion-201207121238.html
[iv] http://www.guiademoda.com/guia-de-moda/tendencias/495-disenadores-juegos-olimpicos-londres-2012-stella-mccarney-armani-prada

miércoles, 16 de mayo de 2012

Comunicar en tiempos de crisis (Parte I)


La comunicación en tiempos de crisis es una de las principales materias sobre las que ha de especializarse cualquier gabinete del sector, fundamentalmente si se trata de cuidar la imagen de una gran empresa, institución o administración. Las librerías están llenas de manuales al respecto, se hacen cursos intensivos inspirados en las estrategias de las grandes compañías multinacionales[i] que se han enfrentado a situaciones de enorme riesgo para su prestigio. Y, sin embargo, en España siempre queda la sensación de que no hemos aprendido nada, y eso que en estos tiempos nos sobran oportunidades para demostrar que estamos preparados para gestionar la adversidad.

El primer ejemplo es el de la Casa Real, el desarrollo de los propios acontecimientos ha pillado fuera de juego a sus especialistas. En el “Top ten” está el caso Urdangarín y su supuesta apropiación de dinero público. A través del Instituto Noos, presuntamente, captaba fondos públicos que en lugar de destinarlos a obras benéficas acababan en sus cuentas corrientes o en la de los propietarios que le vendieron su residencia en Barcelona, el Palacete de Pedralbes. Según leía en un artículo publicado por la periodista Paloma Barrientos, la estrategia de la Casa del Rey en este caso se habría basado en lanzar globos sonda a medida que se iban haciendo públicos datos sobre la posible implicación del propio Juan Carlos y la Infanta Cristina. Así, según la reacción de los ciudadanos, las argumentaciones públicas (o mejor dicho, las excusas), se dirigirían hacia una dirección u otra. 

Lo cierto es que el resultado de todo esto ha sido nefasto. Cada miembro de la Familia de los Borbones se ha visto envuelto en un hecho polémico, en pocos meses han hecho más por la III República que los propios republicanos. Además de lo explicado sobre Urdangarín, véanse los siguientes ejemplos: Juan Carlos se ha echado una amiga alemana y caza elefantes en viajes de 30.000 euros a África; Sofía deja patente de forma pública que está hasta la corona de los escarceos de su esposo y se ha cansado de ser siempre la Reina profesional que casi todos hemos encontrado en ella, como suele ocurrir cuando uno calla y traga durante mucho tiempo, escogió el peor momento para explotar. Su nieto Froilán (hijo de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar), que solo tiene 12 años, manejando su escopeta se disparó en un pie mientras estaba con su padre. La hermana de la princesa Letizia pasa de cooperante internacional a denunciante de 40 medios de comunicación y trabajadora con un sueldazo del Ayuntamiento de Barcelona, para acabar casándose en secreto con el hijo de un político muy relevante que quiere tanto a los reporteros como ella, y para que quede claro escribe un artículo de opinión al respecto en El Mundo despotricando a diestro y siniestro. 

El resultado de todo esto es que la Monarquía española vive, en cuanto a valoración de los ciudadanos, una de las peores etapas de su historia post franquista. También han entrado en juego una terrible crisis económica que ha agotado el aguante de los ciudadanos, la irrupción de las redes sociales (que permiten hacer circular noticias y opiniones en décimas de segundo sin apenas posibilidad de censura) y el paso hacia delante de los medios de comunicación para empezar a contar las informaciones que sabían y autocensuraban “por el bien” de la institución monárquica, o simplemente por una llamada de vez en cuando de la Zarzuela.
 
Seamos justos, intentar hacer un cesto con estos mimbres es más que complicado, esta situación es la peor pesadilla de cualquier asesor de comunicación. Pero tampoco se han cumplido las máximas de cualquier estrategia comunicativa de crisis que se precie: medir tiempos, planificar acciones para poder prever acontecimientos, mantener en todo momento la información y la transparencia hacia los ciudadanos. Es aconsejable hablar lo justo, pero no mentir. Aquel discurso navideño del Rey censurando duramente a Urdangarín por una “conducta poco ejemplar” se le volvió en contra en el mismísimo momento en el que los medios publicaron una fotografía en la que aparecía orgulloso junto a su rifle teniendo detrás a un elefante muerto).

Continuará…


[i] http://www.dogcomunicacion.com/gestion-de-crisis-en-redes-sociales.html

domingo, 8 de abril de 2012

Periodismo, “Crónica de una muerte anunciada”

Que el periodismo es una de las profesiones más afectadas por la crisis económica no es necesario ponerlo de relevancia, es algo que se intuye en los grandes medios y se constata en los pequeños. En diciembre de 2011 la Asociación de la Prensa de Madrid dio un dato alarmante, entre 2008 y 2011 unos 3.000 trabajadores se habían visto afectados en su circunscripción por este motivo[i]. Pero esta decadencia no es solo fruto de la coyuntura económica actual, viene de lejos y, paradójicamente, los profesionales hemos hablado de todo menos de ello. 

Debe de ser que los periodistas no tenemos término medio. Tan pronto creemos que somos el centro del universo del saber y los guerreros de la libertad de expresión y búsqueda de la verdad, como que ignoramos algo que está en el epicentro de nuestra razón de ser y existir. Las pésimas condiciones laborales a las que desde hace muchos años nos vemos sometidos eran de por sí una importante noticia que nadie contaba, hasta ahora. El relato ha comenzado cuando se han producido despidos masivos por la quiebra de las empresas que sustentaban los medios de comunicación, supongo que teníamos asumido que este oficio conllevaba estar mal pagado.

Recuerdo que cuando acabé la carrera, allá por el 2004, los compañeros sabíamos que encontrar trabajo de aquello que habíamos estudiado era realmente complicado. Éramos conscientes de que poder realizar nuestra vocación, y que nos pagaran por ello, ya era un logro y nos dábamos por satisfechos. Comprendíamos que jornadas interminables, plena disposición horaria y diaria en pos de la noticia, y salarios bajísimos, eran poco menos que una necesidad, pues salíamos tantos estudiantes de la facultad que ya nos sentíamos afortunados por poder trabajar. Entonces era común la frase: “Si no lo acepto yo, lo hará otro y perderé el puesto, así que a tragar”.

Sin embargo, ni siquiera ese esfuerzo ha sido suficiente para evitar la “Crónica de una muerte anunciada”.  Ignacio Ramonet en el 2005[ii] anticipaba la crítica situación que estaban atravesando los medios escritos en Europa y EEUU, con el cierre de diferentes cabeceras y el aumento del desempleo en el sector. Apuntaba como motivos la aparición de los diarios gratuitos, que incrementaron notablemente su difusión y, por consiguiente, se llevaban la publicidad, es decir, el dinero. También señalaba entonces el “peligro” de internet como un medio en auge, una premonición que ya es una realidad fehaciente.  Especial mención hacía a los blogs, que se han hecho un hueco porque mezclan, a su juicio, información y opinión de una manera muy personal y poco rigurosa, aún así son un punto de vista preferido por el lector frente a la también subjetiva visión de los grandes medios que intentan taparla con una hipócrita imparcialidad. Ramonet ahonda precisamente en este último factor, la connivencia de los medios de comunicación con el poder político y el económico. Y es que, al fin y al cabo, son empresas.

Los análisis sobre la situación casi siempre han puesto el foco en el medio, pero se olvidan de que los periodistas no son superhéroes ni máquinas, sino personas, trabajadores que sufren las malas gestiones y las ambiciones empresariales traducidas en pésimas condiciones laborales que acaban en EREs[iii] (Expedientes de Regulación de Empleo) o situaciones tan anacrónicas como la obligación de trabajar sin cobrar. Me encantaría ver más solidaridad de los grandes periodistas, las estrellas mediáticas, hacia los “curritos” sin cuyo trabajo abnegado sería muy difícil que realizaran el suyo.  Algún día tendremos que contar, y denunciar, nuestra propia historia. Sería, quizás, la única ocasión en la que estaría justificado mirarnos el ombligo, en lugar de hacerlo a diario para demostrar en las miles de tertulias que plagan los espacios televisivos y radiofónicos que somos poseedores de la verdad absoluta, defensores de partidos políticos con más abnegación que los propios militantes.


domingo, 22 de enero de 2012

ATC, cuestión de prioridades

Si hacemos una encuesta y preguntamos a las gentes que pueblan la comarca de Villar de Cañas (Cuenca)[i] si están dispuestas a recibir seis millones de euros, dudo que haya alguien que se niegue. Sin embargo, si apostillamos que es a cambio de alojar en su término municipal, o muy próximo a él, o de hacer pasar por sus carreteras, residuos nucleares…ahí empieza la falta de consenso.

Viendo los argumentos a favor y en contra de una opción u otra, creo que el asunto ha pasado a convertirse en muchos de los casos en un elemento más de división política de las viejas dos Españas, que en plena crisis vuelve con más fuerza que nunca. Si hay algo con lo que nunca estaré de acuerdo es con que alguien me diga que no quiero a mi tierra por estar a favor o en contra de la instalación del Almacén Temporal Centralizado de Residuos nucleares (ATC). Si partimos de esa equivocada base, nunca se podrá dar un debate real ni productivo.

Vivo en Tarancón (Cuenca), a 56 kilómetros del municipio de Villar de Cañas[ii], en el que el Gobierno de España anunció su intención de instalar el ATC. Esta ubicación me resulta aún más próxima “afectivamente” porque a 9,2 kilómetros de la citada población de la discordia se encuentra la localidad de Villares del Saz (Cuenca), en la que reside gran parte de mi familia, con todo lo que eso conlleva para mí. La zona está muy despoblada y envejecida, el éxodo comenzó, como en muchos núcleos rurales, en torno a los años ´60, en busca de trabajo y mejor fortuna hacia el Sur de Madrid y los alrededores de Valencia. 

Aquellos que están a favor del ATC dicen que son unas instalaciones absolutamente seguras, sin riesgos, que activarán económicamente la zona, la llenarán de habitantes, dinero y trabajo. Visto así, no parece una mala idea.

Sin embargo, a mí no me termina de convencer, por una cuestión de cálculo del riesgo y su compensación que realizo de una forma poco científica pero sí razonable y con el firme propósito de apelar al sentido común. 

La técnica y el hombre no son infalibles. Con respecto al almacenaje de residuos radiactivos, puede que no ocurra ningún problema en los cerca de 60 años de vida de las instalaciones (se calcula que no podrían estar operativas más de 300 años). O puede que suceda a corto, a medio o a largo plazo. Pero sí es seguro es que un fallo tendrá consecuencias devastadoras, a las que se suman el largo periodo en el que siguen activos los efectos radiactivos, durante varios siglos e incluso miles de años[iii]. Y entonces no habrá cantidad de dinero que compense los daños. Un mínimo escape automáticamente puede derivar en la evacuación de la población en varios kilómetros a la redonda, por ejemplificar tan solo una de las medidas que se llevarían a cabo. Basta recordar situaciones cercanas en el tiempo para poder hacernos una idea sobre las implicaciones de la energía nuclear, como el caso de la central de Fukushima (Japón) por un terremoto en una isla acostumbrada a los seísmos que construye sus edificios e instalaciones teniendo en cuenta la posibilidad más que certera de que sucedan estos fenómenos naturales, que por mucho que los calculemos siempre se reservan la capacidad de seguir sorprendiéndonos.[iv]

Además, ser “zona nuclear” puede chocar frontalmente con la imagen de nuestros productos agrícolas, con esos alimentos tan tradicionales que a tantos visitantes atraen. Y no solo eso, podría acabarse la “Paz del guerrero” que encontramos locales y foráneos en municipios en los que la naturaleza es parte indispensable de su esencia.

Bajo mi punto de vista, el cementerio nuclear puede ser “Pan para hoy y hambre para mañana”, por el tipo y la cantidad de empleos que está previsto generar, como he escuchado decir públicamente a algunos representantes sociales que están en contra. Creo que el futuro real de la zona pasa por la generación de empleos relacionados con el turismo rural, nuestra riqueza agropecuaria, la atención sociosanitaria, la hostelería, el cambio del sistema productivo nacional... y no por albergar en las entrañas de nuestra tierra veneno radioactivo.



[i] http://eldiadigital.es/not/43277/un_centenar_de_personas_asistio_ayer_a_la_charla_sobre_los_riesgos_del_atc/
[ii] http://www.viamichelin.es/web/Itinerarios
[iv] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Fukushima/vive/peor/accidente/nuclear/Chernobil/elpepuint/20110312elpepuint_2/Tes