Si hacemos una encuesta y preguntamos a las gentes que pueblan la comarca de Villar de Cañas (Cuenca)[i] si están dispuestas a recibir seis millones de euros, dudo que haya alguien que se niegue. Sin embargo, si apostillamos que es a cambio de alojar en su término municipal, o muy próximo a él, o de hacer pasar por sus carreteras, residuos nucleares…ahí empieza la falta de consenso.
Viendo los argumentos a favor y en contra de una opción u otra, creo que el asunto ha pasado a convertirse en muchos de los casos en un elemento más de división política de las viejas dos Españas, que en plena crisis vuelve con más fuerza que nunca. Si hay algo con lo que nunca estaré de acuerdo es con que alguien me diga que no quiero a mi tierra por estar a favor o en contra de la instalación del Almacén Temporal Centralizado de Residuos nucleares (ATC). Si partimos de esa equivocada base, nunca se podrá dar un debate real ni productivo.
Vivo en Tarancón (Cuenca), a 56 kilómetros del municipio de Villar de Cañas[ii], en el que el Gobierno de España anunció su intención de instalar el ATC. Esta ubicación me resulta aún más próxima “afectivamente” porque a 9,2 kilómetros de la citada población de la discordia se encuentra la localidad de Villares del Saz (Cuenca), en la que reside gran parte de mi familia, con todo lo que eso conlleva para mí. La zona está muy despoblada y envejecida, el éxodo comenzó, como en muchos núcleos rurales, en torno a los años ´60, en busca de trabajo y mejor fortuna hacia el Sur de Madrid y los alrededores de Valencia.
Aquellos que están a favor del ATC dicen que son unas instalaciones absolutamente seguras, sin riesgos, que activarán económicamente la zona, la llenarán de habitantes, dinero y trabajo. Visto así, no parece una mala idea.
Sin embargo, a mí no me termina de convencer, por una cuestión de cálculo del riesgo y su compensación que realizo de una forma poco científica pero sí razonable y con el firme propósito de apelar al sentido común.
La técnica y el hombre no son infalibles. Con respecto al almacenaje de residuos radiactivos, puede que no ocurra ningún problema en los cerca de 60 años de vida de las instalaciones (se calcula que no podrían estar operativas más de 300 años). O puede que suceda a corto, a medio o a largo plazo. Pero sí es seguro es que un fallo tendrá consecuencias devastadoras, a las que se suman el largo periodo en el que siguen activos los efectos radiactivos, durante varios siglos e incluso miles de años[iii]. Y entonces no habrá cantidad de dinero que compense los daños. Un mínimo escape automáticamente puede derivar en la evacuación de la población en varios kilómetros a la redonda, por ejemplificar tan solo una de las medidas que se llevarían a cabo. Basta recordar situaciones cercanas en el tiempo para poder hacernos una idea sobre las implicaciones de la energía nuclear, como el caso de la central de Fukushima (Japón) por un terremoto en una isla acostumbrada a los seísmos que construye sus edificios e instalaciones teniendo en cuenta la posibilidad más que certera de que sucedan estos fenómenos naturales, que por mucho que los calculemos siempre se reservan la capacidad de seguir sorprendiéndonos.[iv]
Además, ser “zona nuclear” puede chocar frontalmente con la imagen de nuestros productos agrícolas, con esos alimentos tan tradicionales que a tantos visitantes atraen. Y no solo eso, podría acabarse la “Paz del guerrero” que encontramos locales y foráneos en municipios en los que la naturaleza es parte indispensable de su esencia.
Bajo mi punto de vista, el cementerio nuclear puede ser “Pan para hoy y hambre para mañana”, por el tipo y la cantidad de empleos que está previsto generar, como he escuchado decir públicamente a algunos representantes sociales que están en contra. Creo que el futuro real de la zona pasa por la generación de empleos relacionados con el turismo rural, nuestra riqueza agropecuaria, la atención sociosanitaria, la hostelería, el cambio del sistema productivo nacional... y no por albergar en las entrañas de nuestra tierra veneno radioactivo.
Hola Diana. En relación con el ATC, me gustaría puntualizar algunas cosas.
ResponderEliminarCoincido contigo en que el querer o no a tu tierra no depende de querer o no el ATC. Para mí son dos posturas igualmente dignas y respetables.
Dices que su futuro puede pasar por la generación de empleos relacionados con el turismo rural, el campo, la atención sociosanitaria, la hostelería… Como declaración de intenciones está muy bien, pero las cosas no son así. Es muy fácil decir que hay otras alternativas de forma genérica y sin exponer un plan concreto y realizable. Lo difícil es ponerse en el lugar de las personas que vivimos en la zona, con cada vez menos población y servicios.
A mí me interesa mucho mi salud, la seguridad y que esta zona frene su tendencia a la depresión y creo que, si las cosas se gestionan adecuadamente, el ATC va a suponer muchos más beneficios que perjuicios.
Efectivamente la técnica y el hombre no son infalibles, pero creo que deberíamos preocuparnos por lo que las estadísticas dicen que son los riesgos mayores para nuestra salud. No hay registrado ningún fallecido causado por la industria nuclear en nuestro país desde su implantación. Podríamos analizar los que han producido industrias más “amables” y cercanas a nosotros. Sólo el tabaco mata en España a 50.000 personas al año (cifras del Ministerio de Sanidad). Por eso entiendo que preocuparse por una posibilidad bastante remota de un accidente puede ser desproporcionado. Además, hay que conocer el proyecto de instalación y los riesgos reales.
Afirmas que un fallo tendría consecuencias devastadoras. Me gustaría que explicaras que tipo de fallo se podría producir y qué consecuencias serían esas tan devastadoras. No vale la comparativa con Fukushima: Allí el ATC no sufrió daños. Fueron las piscinas de las centrales las que tuvieron los problemas. No es lo mismo. Hay que decir las cosas como son. Los ecologistas lo saben. El ATC es una instalación pasiva, que mantiene controlados los residuos tras varias barreras de protección infranqueables para la radiactividad. Greenpeace y Ecologistas en Acción han reconocido que es la mejor forma de almacenamiento, aunque ellos proponen que se haga en las propias centrales nucleares, para evitar los desplazamientos (pese a que en los millones de kilómetros realizados, no ha habido ningún incidente destacable. Conociendo el sistema de transporte, se despejarían todas las dudas). Cualquier desastre natural de proporciones necesarias para dañar el ATC, dejaría antes devastada toda la zona. Y un teórico y muy improbable “escape” de material no llegaría más allá de los límites del edificio del ATC, ya que el combustible gastado son barras metálicas que no se “evaporan”. Sólo habría que mantener un área de seguridad de unos pocos metros y recuperar el material. Todo esto, contando con que el control permanente al que está sometido, hace que esta posibilidad prácticamente no se contemple. En este sentido yo preguntaría ¿Por qué la gente se plantea que ésto pueda ocurrir, cuando nunca ha ocurrido (hablo en un ATC) y no tiene miedo de que explote la gasolinera que está al lado de su casa, algo que por otro lado sí ha ocurrido en múltiples ocasiones?. Indudablemente, el término “radiactividad” asusta mucho más.
En cuanto a la repercusión que esta instalación tendrá para los productos agropecuarios, empresas y servicios de la zona, hay múltiples experiencias nacionales e internacionales que demuestran que, en ningún caso serán negativas.
Creo que esta construcción supondrá una importante inyección económica para la zona, tanto por la actividad económica creada durante la obra, como por las importante asignaciones económicas que recibirán los Ayuntamientos cercanos al ATC.
Ahora bien; habrá que vigilar de cerca el uso que nuestros gobernantes dan a esos fondos, para que redunden directamente en mayor bienestar y empleo. Cualquier otra acción traicionaría directamente a quienes han confiado en las intenciones de quienes han sido los promotores de que esta instalación recale al final en nuestra tierra.
En este debate sobre el ATC me temo que simplemente tu postura y la mía son antagónicas, es decir, por mucho que yo te diga no voy a cambiar tu opinión, y viceversa. Yo vivo en la zona, mi familia está a 9 kilómetros de Villar de Cañas, comprendo lo que significa que en los pequeños municipios queden cada vez menos personas y los pueblos se mueran lentamente, algo que acelera, por ejemplo, el cierre de escuelas rurales y eliminación de urgencias nocturas sanitarias que estamos viviendo en estos meses.
ResponderEliminarA mí particularmente no me molesta que haya personas que estén a favor del ATC. Pero sí tengo claro que yo no lo quiero cerca, ni siquiera pienso que vaya a traer beneficios a esta tierra más allá de unos poquitos puestos de trabajo, ya que se empleará a personal muy especializado. De hecho, para la construcción no se servirán de empresas de la zona, sino de otras que fabrican materiales de seguridad muy concretos, entre otros, un hormigón especial para este tipo de instalaciones.
Si al final construyen el ATC, ojalá cree la riqueza que han prometido, y que la poca gente que queda en mi pueblo encuentre trabajo, y que no se produzca ningún accidente... pero yo sigo estando en contra. Es una opción personal de la que no quiero convencer a nadie, no es poco que me preocupe de tener yo las cosas claras, como para decir a otras personas lo que han de decidir o pensar, no lo pretendo con este blog ni con nada de lo que hago o digo.
Solo me queda agradecerte enormemente que hayas utilizado unos minutos de tu tiempo en leer lo que escribo, y también en responderme. Hay un montón de información circulando y sé que a veces estas cosas saturan, así que gracias de nuevo.
Un abrazo.
Es un placer, Diana.
ResponderEliminarAdmiro, respeto y comparto tu trabajo en la Plataforma, pero simplemente discrepo con respecto al ATC.
Creo que estás haciendo las cosas bien y que hay mucha gente que se siente identificada contigo.
Quizás pronto podamos debatir sobre este asunto en persona.
Un abrazo.
Me encantará que podamos hablar en persona, argumentas muy bien tu postura, así que estoy segura de que podré aprender algo más cuando charlemos.
ResponderEliminarGracias por tu apoyo a la Plataforma. Un abrazo fuerte.