La
comunicación en tiempos de crisis es una de las principales materias sobre las
que ha de especializarse cualquier gabinete del sector, fundamentalmente si se
trata de cuidar la imagen de una gran empresa, institución o administración.
Las librerías están llenas de manuales al respecto, se hacen cursos intensivos
inspirados en las estrategias de las grandes compañías multinacionales[i]
que se han enfrentado a situaciones de enorme riesgo para su prestigio. Y, sin
embargo, en España siempre queda la sensación de que no hemos aprendido nada, y
eso que en estos tiempos nos sobran oportunidades para demostrar que estamos
preparados para gestionar la adversidad.
El
primer ejemplo es el de la Casa Real, el desarrollo de los propios
acontecimientos ha pillado fuera de juego a sus especialistas. En el “Top ten”
está el caso Urdangarín y su supuesta apropiación de dinero público. A través
del Instituto Noos, presuntamente, captaba fondos públicos que en lugar de destinarlos
a obras benéficas acababan en sus cuentas corrientes o en la de los
propietarios que le vendieron su residencia en Barcelona, el Palacete de
Pedralbes. Según leía en un artículo publicado por la periodista Paloma
Barrientos, la estrategia de la Casa del Rey en este caso se habría basado en
lanzar globos sonda a medida que se iban haciendo públicos datos sobre la
posible implicación del propio Juan Carlos y la Infanta Cristina. Así, según la
reacción de los ciudadanos, las argumentaciones públicas (o mejor dicho, las
excusas), se dirigirían hacia una dirección u otra.
Lo
cierto es que el resultado de todo esto ha sido nefasto. Cada miembro de la
Familia de los Borbones se ha visto envuelto en un hecho polémico, en pocos
meses han hecho más por la III República que los propios republicanos. Además
de lo explicado sobre Urdangarín, véanse los siguientes ejemplos: Juan Carlos
se ha echado una amiga alemana y caza elefantes en viajes de 30.000 euros a
África; Sofía deja patente de forma pública que está hasta la corona de los
escarceos de su esposo y se ha cansado de ser siempre la Reina profesional que casi
todos hemos encontrado en ella, como suele ocurrir cuando uno calla y traga
durante mucho tiempo, escogió el peor momento para explotar. Su nieto Froilán
(hijo de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar), que solo tiene 12 años, manejando
su escopeta se disparó en un pie mientras estaba con su padre. La hermana de la
princesa Letizia pasa de cooperante internacional a denunciante de 40 medios de
comunicación y trabajadora con un sueldazo del Ayuntamiento de Barcelona, para
acabar casándose en secreto con el hijo de un político muy relevante que quiere
tanto a los reporteros como ella, y para que quede claro escribe un artículo de
opinión al respecto en El Mundo despotricando a diestro y siniestro.
El
resultado de todo esto es que la Monarquía española vive, en cuanto a
valoración de los ciudadanos, una de las peores etapas de su historia post
franquista. También han entrado en juego una terrible crisis económica que ha
agotado el aguante de los ciudadanos, la irrupción de las redes sociales (que
permiten hacer circular noticias y opiniones en décimas de segundo sin apenas
posibilidad de censura) y el paso hacia delante de los medios de comunicación
para empezar a contar las informaciones que sabían y autocensuraban “por el
bien” de la institución monárquica, o simplemente por una llamada de vez en
cuando de la Zarzuela.
Seamos
justos, intentar hacer un cesto con estos mimbres es más que complicado, esta
situación es la peor pesadilla de cualquier asesor de comunicación. Pero
tampoco se han cumplido las máximas de cualquier estrategia comunicativa de
crisis que se precie: medir tiempos, planificar acciones para poder prever
acontecimientos, mantener en todo momento la información y la transparencia
hacia los ciudadanos. Es aconsejable hablar lo justo, pero no mentir. Aquel
discurso navideño del Rey censurando duramente a Urdangarín por una “conducta
poco ejemplar” se le volvió en contra en el mismísimo momento en el que los
medios publicaron una fotografía en la que aparecía orgulloso junto a su rifle
teniendo detrás a un elefante muerto).
Continuará…