El mundo en general, y España en particular, nos ha quedado
grande a los humanos. El desarrollo de la economía, la sociedad, la cultura, el
Estado, la política, el comercio internacional, el Bienestar de nuestro país y
el de los otros, las guerras propias y ajenas… todo ello se nos ha ido de las
manos, nos ha superado con creces y ahora no sabemos cómo ponerlo bajo control.
En el fondo el hombre es muy pequeño, aunque ya los griegos
pensaran lo contrario y se lanzaran a la conquista de otras tierras y otras
gentes. También su civilización cayó dividida, en este caso a manos de los
romanos.
Fruto de esta desmedida ambición es la crisis económica
actual, probablemente la más grave de los últimos siglos porque en esta ocasión
se nos han agotado hasta las ideas. Tras la destrucción de las dos guerras
mundiales la economía se reactivó gracias al incremento de la productividad en
las fábricas de la vieja Europa, pero varias décadas después la división del
trabajo en el mundo y el flujo desmedido de capitales sin frenos ni fronteras
nos ha dejado con pocas opciones para reconstruir este continente, cuya parte
sur está siendo especialmente castigada. De hecho, cuenta Boaventura de Sousa
Santos[i],
en este período se genera mucha riqueza y poco empleo, localizado además en
países en vías de desarrollo con unas condiciones laborales deplorables. Esto
ha quedado al descubierto con el último accidente ocurrido esta semana en un
edificio de talleres textiles en Bangladesh en el que han muerto cerca de 400
personas. Sus trabajadores hacían jornadas de 15 horas y cobraban no más de 30
euros al mes para que las empresas propietarias vendan prendas a coste muy bajo
a las grandes firmas occidentales. Al menos uno de los dueños implicados en el
desastre es español y está siendo buscado por las autoridades indias.[ii]
Sea cual fuere la división territorial que empleemos en
nuestro análisis (municipio, provincia, comunidad, Estado, región internacional…),
la sociedad avanza imparable hacia la polarización entre los que son muy ricos
y los que apenas tienen para sobrevivir. Hemos “conseguido” hacer de la pobreza
un mal endémico.
Este es el verdadero problema, el bosque que no nos dejan
ver los árboles. Aunque cueste creerlo, que el PSOE tuviera en la Junta de
Andalucía una trama corrupta sustentada en EREs fraudulentos, presuntamente conocida
por la cúpula política; que en CIU el hijo de un expresidente de la Generalitat
supuestamente cobrara comisiones a cambio de favorecer a empresarios para
construir ITV y hacer otro tipo de negocios; que el PP se tenga a sí mismo y a
Bárcenas; que nosotros tengamos al Rey, a Urdangarín, a Corina y al resto de la
Corte; y que IU y otros partidos políticos tengan miembros en Consejos de
Administración de Cajas y empresas públicas de las que se lo han “llevado crudo”
por hacer muy poco, o nada,… son solo la anécdota, una gota en la inmensidad
del océano.